COMPRADA POR MI PROMETIDO EN UNA SUBASTA ME COMPRO COMO AMAN
Soy Giovanni Moretti.
—Un placer, señor Moretti —dijo Carmen en un italiano fluido que había aprendido en el internado—. Gracias por invitarnos a su hogar.
—Por favor, esta noche no somos socios, somos amigos —dijo Giovanni, radiante—. Han llegado en un momento perfecto. Estamos a punto de hacer el brindis principal. Mi hija, Isabella, y su prometido están en la terraza. Tienen que conocerlos. Él es un hombre... fascinante. Un empresario brillante, aunque muy reservado.