Divorcio primero, matrimonio después
Me perteneces le dije cerca del oído, cada centímetro de ti, es mío, yo descubrí que caricias te prenden y hacen vibrar tu cuerpo, que te enciende y te hace enloquecer
Acarició sus muslos, los apretó con fuerza haciéndola jadear
— Que mi cuerpo reconozca el tuyo, que mi cuerpo vibre con sus caricias, que me vuelva loca cuando revuelves mi interior, no significa que le pertenezca, ya se lo dije una vez y lo repito, no soy suya ni de nadie, no soy un objeto, no me vendo señor Montgomery
— Eres mía, el contrato de matrimonio lo dice, yu mismo lo hiciste, yo jamás podré dejar de ser el señor Montgomery, estarás atada a mí por el resto de nuestras vidas, mejor disfruta y no reniegues