Cenizas de lo que fuimos
—Le recomiendo suspender tanto la eutanasia como la donación de órganos, al menos por ahora.
Milena se quedó inmóvil.
—¿Estoy... embarazada? —susurró, sin poder creérselo.
Una oleada de emociones le recorrió el cuerpo.
Con las manos temblorosas, se llevó los dedos al vientre, como queriendo confirmar que, de verdad, algo estaba creciendo ahí.
Una mezcla dulce y amarga le llenó el alma.
Sentía miedo, ternura... y un temblor que le nacía desde lo más profundo.