Mi Desamor Ideal
Pero yo te amo.
Ella negó.
—Julián, ¿no has pensado que quizá no me amas? Tal vez amas solo a la que imaginas que soy. Hace muchos años, cuando más necesitabas a alguien que llenara tu vacío, me crucé en tu camino y me convertí en la encarnación de una diosa. Todos estos años no has parado de idealizarme, de pintarme como la mujer perfecta de tus sueños. Y después, como ese amor no era correspondido, te aferraste y no pudiste soltarlo. ¿No has pensado que, si dejaras de verme con ese filtro y vieras a la Olivia real, te llevarías una decepción enorme?