La Protegida del CEO: Emir Rockefeller
Me acerqué a ella, la sostuve desde su cintura y la atraje hacia mí.
—No te preocupes, cariño —le dije—. Erin no nos hará daño.
Eiza asintió, aunque su ansiedad era evidente. Luego llegamos al inmenso salón de la residencia, donde se estará llevando acabo la fiesta, Savanna se acercó para tomar una foto con nosotros. Nuestra hija estaban en brazos de mamá, y Eleazar estaba con Laurien. El pastel era impresionante, y la boda estaba siendo un evento increíble. Los camarógrafos capturaban cada momento, preguntándole a Eiza sobre su vestido y la celebración.