EL GUARDAESPALDAS
Ante la disyuntiva, Asher Adams prefería la oscuridad a la luz, y esta noche no era la excepción. Le había tomado cuarenta y ocho horas encontrar a la mujer y a sus secuestradores, pero había esperado otras cuarenta y ocho antes de ir a rescatarla, solo para averiguar su rutina y luego actuar en la oscuridad.
Le gustaban las sombras, el silencio, el hecho de que la mayoría de la gente estuviera dormida. Incluso los que estaban despiertos tenían poca energía, aunque no sus hombres. Se había asegurado de ello.