MI SUEÑO CON EL MAGNATE
Sam es todo amor contigo, y tú, no dejas de consentirla en todo… yo estoy quedando en el olvido ahora…
Alison sonrió yendo a darle un beso en la mejilla, y Sam dejó su muñeca a un lado de la mesa.
—Te tenemos una sorpresa, Ali… —lo soltó como balde de agua fría, y la pareja se giró de golpe, entre tanto Alison se sentó con cuidado, en medio de los dos.
—Ah, ¿sí? ¿Cuál es la sorpresa?
Cristopher negó alzando los hombros sin saber qué estaba tramando Sam.