UNA ESPOSA COMPRADA PARA EL MAFIOSO.
Y amo a nuestro hijo y nuestra nueva vida juntos.
―Y yo te amo a ti, Sophia. A ti y a nuestro pequeño ― dijo Santino, su voz baja, pero llena de una promesa implacable. ―Nuestro hijo crecerá sabiendo lo que es ser fuerte, ser leal, y sobre todo, ser amado.
Con un beso, no dulce, sino ardiente y lleno de promesas, sellaron su pacto. Santino la besó suavemente y luego, con una reverencia casi sagrada, acarició el vientre donde crecía su futuro.