Tabú: Ataduras y Pecados
— No empieces.
— Oh, pero ya he empezado. — Kaio se detuvo junto a Alyssa, rozando su brazo con el suyo—. Samuel, tú la quieres. Yo la quiero. Ella nos quiere. —Sus dedos jugaron con un mechón de su cabello—. El problema es solo tu conciencia anticuada.
Alyssa sintió cómo el cuerpo de Samuel se tensaba, pero él no se movió.
—Tengo una propuesta —continuó Kaio, con voz baja y seductora—. Seguimos así. En secreto. Nadie tiene por qué saberlo.