Mi Desamor Ideal
Se le hizo un nudo en la garganta y tardó un buen rato en lograr hablar:
—Daniela, si te digo que amo a Olivia, ¿me creerías?
—¡Con una mierda! —Daniela estalló—. ¡No me vengas con esas cursilerías baratas! ¡Tú no amas a nadie! ¡Solo te amas a ti mismo! ¡Eres un egoísta de lo peor! Ponte la mano en el corazón y pregúntate si de verdad amas a alguien. Ya sea a Olivia o a la otra, amas a la que te conviene en el momento. ¿En serio pretendes hacerme creer que la amas? No te engañes, solo te amas a ti mismo. Si no hubieras abierto la boca, todavía te tendría algo de respeto, pero lo que acabas de decir... me das asco. ¡Eres un desgraciado!