Sufrida
Es una p**a que ni sabe quién es el padre de su hija.
Ante el asco y la acusación en su voz, Amaia da un paso adelante, dispuesta a defenderse. Pero por detrás de Miranda aparece Ernesto y el que pierde los papeles soy yo. Me abalanzo sobre él y le doy dos puñetazos que no se esperaba. Me quedo con ganas de más, pero por respeto al lugar donde estamos y el evento que defendemos hoy aquí, me echo atrás, mientras arreglo las mangas de mi chaqueta.
Luego me giro para mirar a Miranda y tomo un respiro profundo, antes de decirle todo lo que merece.