Lágrimas de Cristal
Regresó a la mansión, se fue directo a su despacho, comenzó a destruir todo lo que estaba ahí, mientras gritaba y maldecía el nombre de Lorena, más que gritos parecían alaridos.
Los empleados se despertaron, todos se pararon frente a la puerta del despacho, sin atreverse a entrar, escuchando los gritos, escuchando los golpes, Franco estaba destruyendo todo, como si le hubieran quitado algo de adentro, como si le hubieran arrancado el corazón del pecho.