El amor que quedó atrás
Bruno revisaba una por una aquellas viejas pruebas, y con cada línea que leía, el gesto se le iba ensombreciendo.
Cuando volví a abrir los ojos, sentí que ya no me quedaban fuerzas.
—Amor, por fin te despertaste —Bruno estaba junto a la cama, con una expresión de alivio, casi euforia.
Pareció inclinarse para abrazarme, pero se contuvo. Con cuidado, intentó tomarme la mano.