¿Protegerme o Poseerme?
El amigo entre mis piernas comienza a despertar, tan solo basta recordar sus bellos ojos verdes brillantes y su cabello negro como la tinta para ponerme mal, miro fijamente al techo, me avergüenza pensar que esto se ha vuelto casi un hábito, mínimo 3 madrugadas a la semana, lucho contra esta necesidad tan primaria, a veces me reto a mi mismo, trato de demostrarme que no soy un animal y sé controlarme, que no soy una amenaza como todo mundo piensa, pero si metemos a Alejandra en la ecuación no puedo, no tengo control alguno, mi cuerpo y mente la desean desesperadamente, no hay control ni compostura, porque sin dudar estoy dispuesto a matar a quien siquiera piense en hacerle daño, eso sin menc