Por siempre tu y yo.
— Matarte no, pero hoy voy a devorarte caperucita.
Sin darle oportunidad a que la pelinegra dijera una sola palabra, Tiago la tomo de la cintura, despegando sus pies del suelo, por lo que de forma automática Dulce envolvió sus piernas alrededor de la cintura del moreno, Tiago la beso con pasión, y sin miramientos, la deseaba, como jamás deseó a nadie, en un principio creyó que no había nada mejor que los besos de Dulce, pero cuando vio las fotos que su pequeña le enviaba a modo de provocación ya no lo pudo evitar, quería tocarla, necesitaba poseerla, para poder limpiar su sistema y regresar a lo importante, su venganza, pero no mediante Dulce, eso estaba descartado, él se vengaría mediante