LIBRO I - KAEL DE LA PIEDRA ROTA
A los ojos del mundo eran un mismo pilar para su reinado, pero él, que las conocía de cerca, supo leer lo que se escondía: orgullo, ambición y un choque inevitable que tarde o temprano se desataría.
El salón brillaba con música y vino, los lores chocaban copas y las damas reían tras abanicos bordados. Pero entre aquel murmullo festivo, los heraldos hicieron sonar las trompetas. Las puertas se abrieron y una figura entró con paso seguro.
—¡Lady Serenya de Nolmir, regente de su sobrino, heredero del reino! —anunció el heraldo.