La Esposa Virgen del Casanova
Si pudiera moverme correría a su lado.
—Está bien, pero no te muevas, aún estas convaleciente de la cesaría. Ya vuelo, relájate hija—le da un tierno beso en la frente y sale. Dejando a Victoria muy nerviosa.
En la sala de urgencias, se encontraba Jeremy, despertando de a poco. De la nada ve a la enfermera con una inyectadora y de inmediato pega un grito de auxilio. Ja, ja, ja, el muy cobarde le teme a un simple piquetico. No le queda más remedio, que seguir fingiendo, para salir airoso de la situación.