Me Robaste el Corazón
Yo soy un experto en eso.
Me dejo caer en una de las sillas de la sala de recepción, cruzo las piernas con aparente desinterés, y abro la tablet para repasar el historial clínico de mis pacientes. Mi bata blanca impoluta, el estetoscopio colgando como una medalla de guerra. A mi lado, la enfermera Roberts no para de hablar. Es una solterona de esas que viven para saber de todos y contar lo justo para sentirse importantes. Pestañea rápido, como si eso le diera más credibilidad, y me mira de reojo, esperando mi atención.