Esposa por despecho
Te oyes muy triste —dijo
—Lo sé, estoy muy triste, me he convertido en una mujer horrible, me avergüenzo de mi misma, no sé cómo llegué hasta aquí —dijo con voz débil
—Oye, sé que, nunca me has querido mucho, papá está aquí, ¿Quieres hablarle?
—¡No! No quiero que sepa que me convertí en una paria de la sociedad.
—No digas eso, cariño, Betty, siempre estoy aquí, esperando a mi pequeña hermana, te quiero, nunca te juzgaré, vuelve a casa.
—¿De verdad puedo volver?
—Siempre —dijo Teresa
—Lo haré, estaré en Isla Santa Rosa muy pronto —dijo y colgó la llamada, Betty limpió sus lágrimas y salió a toda prisa.