El Castigo del Don
Si no, el primero en ir por ti será el Don Galante.
El dolor en el abdomen se disparó, más pesado y más punzante que antes. Algo tibio se derramó entre mis muslos y empapó mi falda. Intenté moverme, arrastrarme más lejos de la zona derrumbada, sin embargo, una roca cayó sobre mi vientre abultado, golpeándome con fuerza.
La sangre me estalló en la boca y la vista se me nubló, mientras la oscuridad me invadía desde los bordes.
Capítulos Populares