La esquina negra: Infiltrada en tu corazón
Cada línea de su cuerpo, concentrada en el ejercicio, parecía una afirmación de vida en medio de aquel lugar muerto.
Un pensamiento claro y brutal como un disparo resonó en su cabeza, ahogando el último eco del beso: "No te puedes enamorar." Pero era demasiado tarde. La advertencia llegaba justo cuando sentía, por primera vez en una década, que su corazón, ese órgano endurecido que solo latía para la supervivencia, daba un vuelco rebelde y peligroso.