Lo Que Nos Está Prohibido
Cómo estoy sola decido sacarme el hijad y levanto la mano de Yahil para acariciarla con cariño.
-¡Habibi, soy yo... Nadhid, vine a verte...! - exclamo intentando mantener la compostura mientras me limpio las lágrimas con la mano- ¡sal de esto, te necesito, por favor...te extraño...!
Yahil no mueve ni un músculo, mi desesperación es más fuerte, sé que el tiempo se me acaba, tal vez no pueda volver a verlo y lloro con más intensidad, aunque sé que este amor es prohibido, me entregué a el, en cuerpo y alma y ahora lo estoy perdiendo.