Pacto Infernal
Estamos juntos, vamos a tener un hijo, eso es un lazo irrompible.
Sus labios se unen con ternura, como sellando aquel pacto de amor entre ellos. Pronto las manos buscan sentir las pieles, los cuerpos se desvisten y se entregan a experimentar las sensaciones que producen los labios y la lengua de cada uno de ellos, recorriendo un territorio ya conocido estremeciéndose tras cada roce y caricia. Pablo la desea tanto como ella a él, se aman una vez más, sus sexos se juntan, se estrechan, se vuelven uno sólo.
Mientras los amantes se aman, en la mansión Troconi, Rubén se dispone a dar la estocada final.