Una última vez
Y yo, no pude encontrar las palabras correctas para describir lo maravillosa que había sido mi vida a su lado, ni todo lo qué él había hecho por mí.
- Sólo sé, que jamás volveré a amar de la misma manera que con él, porque era mi alma gemela, mi otra mitad, y esa mitad, ya no está –había terminado entre lágrimas, me había bajado y caminado hasta el féretro–. Hasta pronto, amor mío –susurro besando el cristal.
Cuando la misa termina, nos dirigimos al crematorio, observamos atentos como lo colocan dentro, abrazo a Rachele y lloramos despidiéndonos de nuestro amado Amirov.