Sádico
En esos años se enfocó en su crecimiento personal, que dejó de lado las relaciones amorosas.
«Basta un par de vueltas al sol y te convertirás en una treintena», se dijo con burla.
Su problema no era la edad, quizá se estrellaba con el choque de la realidad; no existía el hombre que llenara sus expectativas, entonces, pasaría el resto de sus días siendo soltera y feliz.
Por momentos se armaba de valor y se convencía en que su maternidad la viviría agradable. En instantes de reflexión, no le resultaba justo privar a un infante de su padre.