FINGIENDO SER SU LUNA
— No— dice el curandero…— no tiene nada que ver, su comportamiento es completamente extraño, diferente, contradictorio…
— A menos que…— susurra Malía, mordiéndose el labio una y otra vez.
Sus ojos se abren, desesperados, dando con millones de posibilidades.
Sin embargo, una de ellas se presentaba frente a ella como una especie de faro en medio de la oscuridad.
— El antídoto…— susurra como en medio de un trance.
— ¿Cómo? ¿De qué hablas? — Cuestiona el curandero.
Dante asiente, emocionado por primera vez podrían hacerle frente a la peste.