OSCURO
No había escape, todo paso en microsegundo, la llama tenía un impulso que la golpeó, la hizo volar por la ventana, con torpeza.
Su espalda ardía, intento aferrarse a la vida, con una mano colgando del único barrote que portaba, lo que se asemejaba más a un hueco rústico.
Cerro los ojos para no presenciar el vacío infinito.
—¡Oh!, aún vives.—Bastix se reía de su desgracia y como intentaba sotenerse.—Te ayudaré. ¡Jajajaja!.—Supo que mentía.