Reclamada por el Alfa Prohibido: Vínculo Salvaje
Su rostro estaba sereno, las pestañas descansando sobre mejillas sonrojadas, la única prueba de la intensa noche que habían compartido.
Otra serie de golpes, más urgentes.
—¡Cael! —la voz de Jarek atravesó la gruesa madera, tensa como la cuerda de un arco a punto de dispararse.
El Alfa se deslizó fuera de la cama con la fluidez de un depredador, los músculos de su torso delineados por la luz plateada que se filtraba por la ventana. Sus cicatrices, algunas antiguas, otras aún rosadas, contaban historias de batallas pasadas, pero ninguna dolía tanto como la perspectiva de dejar a Aurora allí, vulnerable en su sueño.
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