Desaparecida en el fuego
Fue entonces cuando la voz grabada de una conversación resonó con claridad en la habitación: Bruno había subido el volumen de su celular al máximo.
—¿Qué estás haciendo? ¿No piensas avisarle? ¡Es una vida!
—Felipe, fui la prometida de Bruno trece años, el incendio no lo provocamos nosotros. No podemos salvarla, ¿y qué tiene que ver con nosotros?
—Te lo ruego, Felipe, haz de cuenta que no escuchaste nada, ¿sí?