Bajo las Luces del Atardecer
Me di la vuelta, y ahí estaba.
Logan.
Guapo, tranquilo, con una mirada que te llena de paz.
—Te ves increíble —me dijo con una sonrisa.
—Por cierto, soy Logan, tu futuro esposo.
Me tomó unos segundos reaccionar.
Y entonces me di cuenta de que Omaira y Amber se habían desaparecido. Seguramente se escaparon a comprar algo.
Qué casualidad, ¿no?
Logan tomó una rosa y me la ató en la muñeca derecha, justo donde tenía la cicatriz.