Sombras del Corazón
Todos nos admiraban.
—Ana, nuestro hijo se llamará Ryan Hesselink —sentenció Marc en ese tiempo.
Yo lo abrazaba cuando era chiquito, y le contaba cuentos en inglés para dormir. También le enseñé a nadar y a esquiar. Marc nunca le compraba juguetes, decía que lo distraían.
—El heredero de C&O tiene que ser el mejor en todo.
Pero ese carrito… había sido un premio que Marc había ganado para él en un juego en Universal Studios, en Tokio, el año anterior. Por eso Ryan lo cuidaba tanto, incluso lo ponía junto a su almohada para dormir.