De Su Amor a Su Venganza
Eso solo podía significar una cosa: quien estaba al otro lado del teléfono conocía a Inés y probablemente pertenecía al mismo entorno.
Tercero y lo más inquietante: esa voz, la del interlocutor, parecía obsesionada con Sebastián. Esa misma voz le ordenaba al hombre que se deshiciera de Inés sin dejar rastro, pero al mismo tiempo le advertía que lo hiciera “limpio”, incluso dejando pistas falsas para que Sebastián creyera que ella lo había traicionado. Una manipulación perfecta. Cruel, pero calculada con frialdad, como si su única preocupación fuera proteger los sentimientos de Sebastián.
¿Quién podría hacer algo así? ¿Quién tenía tanto poder y, al mismo tiempo, tanto interés en herirla y “cu