ANTES DE SER LA REINA
Un mensaje de un número desconocido aparece en pantalla:
«El chico está a salvo conmigo, Nick. Pero la Reina... la Reina todavía tiene que pagar su deuda. Nos vemos en el final del camino. —V.»
La luz del mensaje parpadeó en la penumbra, una promesa de guerra que Nick aún no podía ver. Pero a kilómetros de allí, tras los muros de granito de la mansión Moretti, otra tormenta estaba cobrando fuerza. El silencio de Isabella no era de rendición, sino de una calma eléctrica que presagiaba un estallido. La Reina estaba despierta, y el acero de su linaje empezaba a sustituir a las lágrimas, lista para enfrentar no solo a sus enemigos, sino a su propia sangre.