Cautiva por el mercenario
Ella prefirió esperar, darle el tiempo que necesitaba para hablar.
—Es la marca del peso que debo llevar día a día sobre mi espalda.
—¿Qué peso?
—Mi pasado, mis errores, mi presente. Toda mi realidad. La S es de Sarmiento, mi apellido, y las espinas representan los conflictos que he vivido y que envuelven mi existencia.
Iván la miró por unos segundos, con los ojos cargados de rencor y dolor.
—Ese soy yo, muñeca. Alguien con un triste pasado, un presente arruinado y ningún tipo de futuro. Que esconde sus heridas bajo horribles dibujos con intención de espantar a los demás.