Prisionera Del Millonario
Afortunadamente está pesadilla fue interrumpida por una voz que empecé a escuchar a lo lejos, pero antes de abrir los ojos y mientras seguía viendo a Ashley sufrir se escuchó a lo lejos la risa malvada de una mujer, solo podía ser de alguien, mi madre.
— Señor William, le traigo algo de comer, ya son casi las tres de la tarde y no lo he visto comer nada.— Escuche una vez más la voz de Rosa y abrí los ojos sintiendo una gran tristeza en mi corazón, me sentía realmente sofocado luego de esa terrible pesadilla.
— Gracias Rosa, pero no debiste molestarte, no tengo hambre.— Dije, no sabía cuando fue la última vez que comí bien y pero no tenia apetito.