Te recuperaré Esposa mía
Solo despierta, mi amor.
Se inclinó sobre el escritorio, mirando una pequeña foto de ella que guardaba en el cajón. La soledad era asfixiante, pero se obligó a mantenerse firme, intentando convencerse de que ella pronto despertara.
—Ya casi está —continuó en un hilo de voz, como si Isabella pudiera escucharlo en ese momento—. Todo está por acabar. Muy pronto esos malditos pagarán por cada lágrima y por cada vida que destrozaron. Me encargaré de vengar la muerte de tu padre y todo el daño que te hicieron, Isa... lo juro. Y después de eso, por fin podremos ser felices juntos, los tres. Solo aguanta un poco más.