Venganza en la Corte de Jade
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En la posada, Emilio informó:
—Mi ama, la reina nombró Princesa Estado, y encargó a Sania supervisar el país.
—Ella misma, por enfermedad grave, irá al Templo Luz a descansar, partiendo hoy.
Serafina escuchó, mientras frente al espejo de bronce ajustaba su rostro.
Al volverse, Emilio se asustó.
¡Ahora era idéntica a la reina de Nación Gynéa!