Sumisa de Blanco
Delirante obsesionado, con cerebro imaginario
Y dosis de locura, veo cosas absurdas
Guárdame el secreto, en mi hombro hay un diablito que me agobia
Me impulsó a mandarte flores, que te llame por las noches
Y que viole las reglas, aunque seas ajena
Que no se me ocurra aceptarte ni un segundo como amiga
Necio porque tienes dueño
Y yo soy un loco hablando con reflejos que no están
Necio porque no eres mía, mi fruta prohibida
Me despierta el deseo de probar
Sencillamente usted, amada mía, me pone necio