Un Anhelo Sin Final
Ella se levantó y sacó una foto de su boda con Álex, colocándola contra el cristal, y dijo:
—Por fin sé cómo es el verdadero certificado de matrimonio. Adiós.
Se giró con elegancia. Detrás de ella, Carlos golpeaba con desesperación el cristal hasta que los policías lo redujeron contra la pared.
Afuera, Álex apoyado en la puerta del coche, la esperaba. Cuando la vio, agitó el helado que tenía en la mano.
—Tu sabor favorito, taro. Vamos, esposa mía, vayamos a comer comida japonesa.