Dos Herederos Arrogantes 2
Mejor no hables hermano, eso no fue meter paz, eso fue meter cizaña).
Aunque eso era justo lo que no había, después de soltar la bomba sobre la mesa, en la que embarro a todos los presentes, se armó la batalla campal. Nadie se salvó de los regaños por parte de las señoras de la casa. Si alguien conocía como hacer un desastre, esa era Kiya (es mi ídolo), tenía su estilo para poner mal a los demás con pocas palabras.
Las horas pasaba, nadie era capaz de moverse de su lugar, sin duda la cena más larga de sus vidas gracias a su grandiosa amiga.