De Romance y Gatos
Soltó las pruebas de embarazo, dejándolas caer de nuevo en el lavamanos y atrajo hacia sí a su esposo, ciñéndolos entre sus brazos.
—Haniel, yo...
—Panterita, hay un cachorrito creciendo en tu pancita —Anidó el rostro sonrojado y lloroso de Frufrú con ambas manos, admirando cada centímetro del rostro de este, perdiéndose en esos ojos color ámbar líquido—. Te amo. Te amo tanto. Gracias, panterita.
Y lo besó, saboreando las lágrimas de Frufrú. Lágrimas de felicidad, alegría y dicha.