Detrás de las mentiras
Está el equipo de grabación… si tienes algo que decir, espera a que se vayan
Yo sonreí y, con voz clara, solté:
—Señor Lucas, vengo a renunciar.
Él se quedó paralizado, sin saber qué responder, cuando Lidia se adelantó fingiendo sorpresa.
—Ay, qué casualidad. Tienes el mismo collar que el mío.
Fue ahí cuando noté que en su cuello también colgaba un collar de zafiro, idéntico al que mi papá me había regalado.
De inmediato alguien comentó:
—¿No que ese collar era una pieza única?