เข้าสู่ระบบMertuaku datang tiba-tiba, dia bawa hadiah yang luar biasa untuk anak kesayangannya. Suamiku yang dokter itu senang, sampai aku tersingkirkan. Kuberi pilihan sederhana, sebelum mereka semua kena akibatnya. Tapi, hadiah yang dibawa mertuaku malah banyak tingkah!
ดูเพิ่มเติมPunto de vista de Catherine
Me abrí paso a empujones entre la multitud sudorosa y parlanchina con el corazón latiéndome con fuerza.
—Disculpe… disculpe, por favor —chillé, pero nadie se movió. Típico. Era como si fuera un fantasma en mi propia manada.
Hoy se suponía que sería mi día… la Ceremonia de Elección de Pareja… y ya llegaba tarde.
Mis ojos azul-plateados me escocían por el polvo que levantaban mil pies y mi largo cabello negro se me pegaba al cuello en el aire húmedo de la noche.
Empujé con más fuerza, abriéndome paso a codazos entre dos guerreros grandes que ni siquiera bajaron la mirada.
Me dolían las piernas. Había corrido media distancia después de ayudar a una anciana con sus cestas, pero ¿a alguien le importaba? No. Solo otro día siendo Catherine Linn, la gemela débil.
Finalmente, irrumpí en el claro delantero donde la luz de la luna bañaba todo. Mi pecho subía y bajaba con fuerza mientras intentaba recuperar el aliento.
—¡Catherine! —la voz de mamá cortó los murmullos.
Me agarró la muñeca y me jaló hacia adelante, clavándome las uñas.
—¿Dónde has estado? ¡Todos están esperando! ¿Quieres avergonzar aún más a esta familia?
Papá solo sacudió la cabeza con los brazos cruzados y la decepción escrita en la cara.
—Siempre la última. Siempre.
Antes de que pudiera disculparme, mamá me arrastró hasta la fila de chicas que habían alcanzado la mayoría de edad.
Tropecé con la hierba y caí en mi lugar junto a mi hermana gemela Cassandra, intentando alisar mi sencillo vestido blanco.
Cassandra no me miró al principio… luego se inclinó hacia mí, con una voz dulce que solo yo podía oír.
—Mira quién finalmente apareció. ¿Te perdiste oliendo flores otra vez, pequeña debilucha? ¿O estabas demasiado ocupada soñando con tu precioso Raphael mientras el resto de nosotras entrenábamos de verdad?
Me ardieron las mejillas, pero mantuve la mirada al frente, mordiéndome la lengua como siempre hacía.
Éramos idénticas… mismo cabello negro con reflejos plateados que brillaban bajo la luz de la luna, misma figura elegante, mismos ojos impactantes… pero ahí terminaba todo.
Cassandra se erguía alta y orgullosa, con músculos tonificados por años de combate. Yo era… yo. La que todos susurraban que era la chica más débil de la Manada Silvercrest. Hermosa, tal vez… pero inútil en una pelea… una maldita carga.
—Cállate, Cass —susurré, pero me salió demasiado suave.
Ella sonrió con suficiencia.
—Oblígame.
Al otro lado del claro, los chicos de nuestra edad estaban en su propia fila, con el pecho hinchado y los ojos brillando de emoción lobuna.
Mi mirada se clavó inmediatamente en Raphael Valecrest. Era alto, con el cabello castaño oscuro revuelto de la forma perfecta, mandíbula marcada y un físico atlético que me hacía revolotear el estómago.
Él también me estaba mirando. Una pequeña sonrisa tiró de mis labios.
Nos habíamos amado en secreto durante años… besos robados junto al río, promesas bajo las estrellas. Hoy la Diosa Luna lo haría oficial. Ya podía sentir la atracción.
La sacerdotisa se colocó en el centro, con sus túnicas ondeando como plata líquida. Toda la manada guardó silencio y los tambores resonaron bajos y constantes mientras ella levantaba los brazos, cerraba los ojos y entonaba el cántico a la diosa.
La energía crepitó en el aire. La sentí primero en el pecho… un cálido chasquido como un hilo dorado que unía mi corazón al de Raphael.
El vínculo de pareja.
La alegría explotó dentro de mí. Tuve que apretar los labios para no chillar de emoción.
‘Es real. Es mío. Por fin.’
La sacerdotisa abrió los ojos.
—La Diosa Luna ha hablado. Raphael Valecrest… tu pareja destinada es Catherine Linn.
Durante un segundo perfecto, el mundo fue dorado.
Luego… silencio. Sin vítores. Sin aplausos. Solo unas cuantas toses incómodas y alguien murmurando en el fondo: “Era de esperarse”.
Mi sonrisa se tambaleó y el calor me subió por el cuello.
Miré a Raphael, esperando que diera un paso adelante… que me tomara en sus brazos como había soñado mil veces.
En cambio, él miraba al suelo con la mandíbula apretada.
—¿Raphael? —susurré, con la voz quebrada.
Él dio un paso adelante de todos modos y la multitud se inclinó hacia adelante, hambrienta de drama, mientras mi estómago se retorcía.
—Tengo algo que decir —anunció, todavía sin mirarme a los ojos—. Catherine… eres hermosa. Te lo concedo. Pero la belleza no hace una pareja. Eres débil. Patética, incluso. La más débil de la manada. ¿Cómo puede alguien como tú estar a mi lado cuando yo estoy luchando por llegar a Beta? Serías un lastre. ¡Una carga…!
Cada palabra cayó como una bofetada y sentí el vínculo tensarse dolorosamente.
—Yo, Raphael Valecrest, te rechazo, Catherine Linn, como mi pareja destinada.
El dolor me golpeó como fuego que me recorría las venas y jadeé, doblándome. Sentí como si mi alma se estuviera partiendo en dos. Los susurros se convirtieron en risitas y alguien hasta aplaudió.
—No… —susurré mientras las lágrimas me nublaban la vista.
La voz de Raphael se elevó de nuevo:
—Elijo a alguien digno. Cassandra Linn.
Levanté la cabeza de golpe. ¿Cassandra? ¿Mi propia hermana?
La sacerdotisa frunció el ceño profundamente.
—Joven lobo, las consecuencias de rechazar a una pareja dada por la diosa son conocidas. La calamidad sigue. ¿Estás seguro?
—No me importa —dijo Raphael con frialdad.
Cassandra pasó rozándome, golpeándome el hombro con fuerza mientras se inclinaba de nuevo, con los labios en mi oído.
—Pobre pequeña Cathy. Siempre en segundo lugar. Incluso en tu propia historia de amor. —Luego caminó hacia él con ese contoneo seductor y se besaron ahí mismo… profundo, hambriento, como si lo hubieran hecho cien veces antes.
El nuevo vínculo se colocó entre ellos con un brillo dorado y esta vez la manada vitoreó.
No podía respirar. Mi mundo se desmoronó en polvo. Las lágrimas me corrían por la cara mientras retrocedía tambaleándome. Todo dolía… el pecho, la cabeza y el corazón. Sentía como si alguien hubiera metido la mano dentro de mí y me hubiera destrozado.
Me di la vuelta y corrí con las piernas débiles, alejándome de las luces, de sus risas.
—¡Catherine, espera! —Pero nadie me persiguió de verdad.
No llegué lejos antes de que unos pasos resonaran detrás de mí. Cassandra y Raphael me alcanzaron fácilmente… velocidad de hombre lobo y todo. Yo era demasiado lenta, como siempre.
—¿Ya huyendo? —se rio Cassandra, rodeándome—. Qué dramática. Siempre fuiste la emocional.
Raphael se frotó la nuca, pero sus ojos se habían endurecido.
—Mira, Cat… no es personal. Solo que hemos estado viéndonos durante meses a tus espaldas y ella es fuerte y encaja. Tú no.
Las palabras se hundieron como garras.
—¿Has estado… saliendo con mi hermana?
Cassandra sonrió con malicia.
—Oh, más que eso. Mientras tú recogías flores y eras toda gentil e inútil, nosotros estábamos juntos… entrenando… planeando y follando bajo la misma luna que creías que era tuya.
Se acercó más, con la voz chorreando veneno.
—Acéptalo, hermana. Nunca fuiste suficiente. Ni para él… ni para nadie.
El dolor me tragó por completo. Ni siquiera pude gritar… solo salió un sollozo roto. Como una niña que recibe una bofetada por primera vez, giré y corrí… a ciegas, desesperadamente… hacia el bosque oscuro más allá del claro.
Las ramas me azotaban la cara y las raíces se enredaban en mis tobillos, pero no me importaba. Solo necesitaba alejarme… del rechazo… de sus crueles risas que resonaban detrás de mí.
Las lágrimas no paraban de caer.
—¿Por qué yo? —jadeé entre sollozos—. ¿Qué hice para merecer esto?
Me ardían los pulmones, pero seguí avanzando más profundo, con las piernas temblando hasta que los sonidos de la ceremonia desaparecieron por completo.
El bosque se volvió espeso y silencioso, excepto por mi respiración entrecortada y el lejano ulular de un búho. La luz de la luna se filtraba entre el dosel en manchas plateadas.
Reduje la velocidad, limpiándome la cara.
—Está bien… está bien, necesito volver. Estarán preocupados. O… no.
Se me escapó una risa amarga. Incluso con dolor, mi cerebro intentaba hacer una broma. ‘Buen trabajo, Catherine. Huyes como un cachorro que se orinó en las botas del Alfa.’
Me di la vuelta, pero todos los árboles se veían iguales.
El pánico me erizó la piel. ¿Por dónde quedaba casa? Olfateé el aire… rasgo de hombre lobo… pero mis sentidos siempre habían sido débiles. Otra cosa que a Cassandra le encantaba burlarse.
Una ramita se partió bajo mi pie y tropecé con unas raíces gruesas, cayendo con fuerza y raspándome las palmas y las rodillas.
El dolor me invadió, pero no era nada comparado con el agujero en mi pecho. Me quedé tirada en el suelo frío del bosque, sollozando en silencio.
—Solo quería ser amada… ¿Es tan malo?
El agotamiento tiraba de mí y mi cuerpo temblaba.
De repente, la luz de la luna sobre mí desapareció cuando una enorme sombra cayó sobre mi forma acurrucada.
Levanté la mirada lentamente y vi… oh diosa… no…!
Acara aqiqah di desa berlalu dengan semarak. Meskipun ada bisik-bisik yang kurang menyenangkan, kebahagiaan kami tidak sedikit pun tergoyahkan. Dukungan Ayah dan Ibu Tiri, ditambah kehadiran Bang Zul yang selalu menjadi perisai untukku dan anak-anak, membuatku merasa lengkap, tidak kurang meski hanya sedikit. Kami menghabiskan beberapa hari lagi di desa, membiarkan para kakek-nenek puas menggendong cucu-cucu mereka, sebelum akhirnya kembali ke kota.Kembali ke rumah, rutinitas baru langsung menyapa. Dengan tiga bayi di rumah, suasana tidak pernah sepi. Tangisan, rengekan, suara tawa, semua bercampur aduk menjadi melodi kehidupan yang indah.Beruntungnya aku memiliki Bi Sumi dan ketiga baby sitter profesional yang Bang Zul datangkan. Mereka bekerja dengan sangat sigap, memastikan kebutuhan para bayi terpenuhi dan rumah tetap teratur.Jangan tanya biayanya! Aku yakin Bang Zul harus merogok kocek tiga kali lipat dibanding biasanya setiap bulan. Tapi, tidak sekalipun pria itu mengeluh!Ak
"Bang... ini berlebihan sekali!" bisikku padanya saat kami memasuki rumah. "Satu saja sudah mahal, ini langsung tiga! Kita tidak perlu sebanyak ini, Bang. Aku bisa mengurus anak-anak sendiri, kok."Bang Zul menuntunku menuju ranjang di kamar utama yang sudah diatur senyaman mungkin, lengkap dengan bantal-bantal empuk dan selimut hangat."Tidak ada yang berlebihan, Dek. Kamu baru saja melewati masa sulit. Kamu harus fokus pada pemulihanmu. Anak-anak ini butuh perawatan ekstra karena mereka kembar tiga. Abang tidak mau kamu terlalu lelah atau jatuh sakit lagi." Bang Zul duduk di tepi ranjang, menatapku serius, kedua tangannya menggenggam tanganku. "Pokoknya, Abang mau kamu sehat dan baik-baik saja. Kamu mengerti? Istirahatlah. Biarkan mereka yang mengurus semuanya. Ini perintah Abang, bukan cuma permintaan."Aku hanya bisa menghela napas, takjub dengan keputusan Bang Zul. Dia selalu saja melakukan hal-hal di luar dugaanku, selalu memprioritaskan kesehatanku.Aku tahu berapa biaya untuk
Aku membuka mata perlahan. Langit-langit putih rumah sakit yang steril menyambut pandanganku. Samar-samar kudengar suara mesin infus di samping ranjang, ritmis dan menenangkan. Seluruh tubuhku terasa lemah, nyeri di bagian perut masih sangat terasa, namun rasa pusing hebat yang kemarin kurasakan sudah jauh berkurang. Sebuah kelegaan membanjiri diriku. Aku berhasil melewati ini. Aku selamat.Sebuah gerakan kecil di samping ranjang membuatku menoleh. Bang Zul duduk di kursi lipat, wajahnya tampak sangat lelah dengan kantung mata menghitam, namun matanya memancarkan kelegaan luar biasa saat melihatku sadar. Bang Zul langsung sigap menggenggam tanganku."Dek... kamu sudah sadar?" Suaranya serak, seperti menahan tangis. Bang Zul mengecup punggung tanganku berulang kali.Aku mengangguk lemah, berusaha tersenyum. "Bang... anak-anak kita bagaimana?"Senyum lebar merekah di wajahnya, mengalahkan segala kelelahan. Diusapnya keningku yang berpeluh walau ruangan luas ini berpendingin udara."Alha
Perjalanan ke rumah sakit terasa seperti neraka. Setiap kontraksi yang menghantam membuatku menggigit bibir hingga perih, berusaha menahan suara. Bang Zul terus menoleh ke belakang, khawatir dengan aku yang tidak bisa menahan rasa sakit ini. Seperti, tubuhku dirobek menjadi dua bagian."Sabar ya, Dek. Sebentar lagi sampai. Kamu kuat, Sayang. Demi anak-anak kita," suaranya bergetar, lebih dari biasanya. Aku tahu dia juga panik.Akhirnya, mobil berhenti di depan IGD rumah sakit. Tanpa menunggu, Bang Zul langsung menggendongku lagi keluar dari mobil, menerobos keramaian menuju pintu masuk. Ayah, Ibu Tiri, dan Bi Sumi mengikuti di belakang, wajah mereka semua dipenuhi kecemasan."Dokter! Suster! Istri saya mau melahirkan! Kembar tiga!" teriak Bang Zul, suaranya lantang, menarik perhatian para petugas medis.Beberapa perawat dan seorang dokter jaga segera menghampiri kami dengan ranjang dorong. "Segera bawa ke ruang bersalin!" perintah dokter. Aku dipindahkan ke ranjang, dan para perawat m
Pertanyaan Ibu Tiriku tentang Bang Zul menggantung di udara, membebani benakku. Namun, setelah beberapa saat diam, aku perlahan menggelengkan kepala. Aku sudah menyiapkan diri untuk meninggalkan kota ini, meletakkan semua kenangan pahit di belakangku. Bahkan, peternakan sudah diambil alih oleh pabr
Aku mematikan mesin motor di dekat area pondok, lalu melangkah turun dari motor. Udara malam terasa dingin menusuk kulit, dan suara jangkrik yang tadinya samar kini menjadi satu-satunya melodi yang dominan di tengah kesunyian pekat. Aku mengamati sekelilingku lagi, mencoba memastikan tidak ada yang
Setelah semua badai berlalu, aku mulai menikmati lembaran baru dalam hidupku. Rumah terasa lengang, damai, tanpa hingar-bingar pertengkaran dan perdebatan dengan keluarga Bang Fahri. Tidak ada lagi teriakan, makian, hinaan dan amarah.Aku memilih menghabiskan hari-hariku di peternakan, merasakan ke
Mendengar dalih Ninik, aku merasa darahku mendidih dan mataku mulai memanas. Air mata hampir tumpah, bukan karena sedih, tapi karena amarah dan frustrasi yang memuncak.Walau Bang Zul terus meminta agar aku tenang, bagiku cukup sudah sandiwara ini. Saatnya semua orang tahu kebenaran busuk di balik












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