La última luna. Amor y venganza
No solo era bueno en la batalla, también se movía como un depredador, consciente de su belleza y respaldadao por la misma, rostro de mandíbula fuerte, sus ojos negros profundos, cejas gruesas, su cabello ligeramente despeinado negro como la noche, muy alto para ella, espalda ancha, hombros redondos, brazos marcados, todo él era un príncipe de cuento, pero no un cuento para niñas era un cuento para doncellas que deseaban sentir cosquillas bajo sus faldas.
Se dio cuenta que estaba cayendo en el juego peligroso de Lyaus, al no poder apartar la vista de él.
-Podrías no mencionar que te llamas Luna, eso es algo muy malo, muy malo- Dijo eso mirándola a los ojos, ella evito su mirada.
-Si, lo enten