La Sustituta Despreciada
Con gran esfuerzo reprimió el dolor, obligando a su corazón a latir con calma, aunque cada latido se sentía como un golpe seco contra sus costillas.
“Burak, quieres que tu esposa sirva a tu amante, pues lo haré —pensó con amargura—. Lo haré aunque me duela, aunque me arrastre la dignidad. Pero cada acción tuya solo me demuestra lo mismo: que me desprecias, no por lo que soy como mujer, sino por ser la sobrina de tu secuestrador. Tus palabras de protección futuras, solo fueron una mentira. Para ti, jamás seré más que una sombra de ese pasado que tanto odias recordar.”