LA TENTACIÓN DE MI ENEMIGO
Una novia de vestido blanco, con el rostro encendido de furia y de una excitación vergonzosa, sosteniendo la misma arma con la que le acababan de dar dos orgasmos.
«¿Qué acaba de pasar? Me ha vuelto a follar en pleno intento de asesinato, mientras yo lo disfrutaba y le suplicaba que no parara y siguiese?»
La frustración y la vergüenza invadieron a Madeleine, entrelazándose en su garganta como dos cuerdas apretadas que la sofocaron hasta el punto de querer llorar. Las lágrimas picaron detrás de sus ojos mientras su mente se llenaba de sentimientos y emociones. Deseo, odio, anhelo, ira, dolor, lujuria y rabia. Madeleine no quería que aparecieran, pero lo hicieron.