Viuda Dos Veces: Renací Lejos de Él
Dice que no sabe vivir sin un hombre.
Se me hundió el corazón.
Esa expresión suya, ese tono, esa forma de culparme era igual a mi vida pasada: él, con asco en la cara, pegado a Gina como si yo fuera la peste.
Gina se desfiguró de furia, me miró como si quisiera arrancarme la piel, la voz afilada:
—¡Perra! ¿Te atreves a coquetear con mi esposo? ¡Mugrosa, sinvergüenza!