Venganza en la Corte de Jade
Livia, cubriéndose el pecho con dolor.
—Su Alteza, no me culpe, hice esto por mi hijo.
Héctor se agachó, acarició la mejilla del niño, sonriendo muy satisfecho.
—Su humilde servidor, saludo a Su Alteza el Príncipe Heredero, futuro emperador de Nanquí.
El niño, sin entender, miró con inocencia al eunuco.
Héctor se puso de pie, mirando a Claudio.