De Su Amor a Su Venganza
Finalmente, Elías se inclinó hacia Zoraida, fijando la mirada en su rostro delicado y, con un tono más suave, dijo.
—Y, con respecto a lo que piensas de mí, sí soy virgen. Nunca te he ocultado nada, Zoraida. Y no quiero que me veas como alguien que juega con tus sentimientos, porque nunca lo he hecho.