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Me Robaron el Corazón y la Vida

Me Robaron el Corazón y la Vida

El corazón compatible que llevaba dos años esperando terminó en manos de Alicia García porque mi esposo, Alejandro Guerra, decidió dárselo. El médico me dijo que apenas me quedaba una semana de vida. Así que tomé una decisión: someterme a criopreservación. Dejé establecido que, cuando muriera, mi cuerpo fuera donado al proyecto de investigación de Alicia. El día que firmé la autorización de donación, mi hijo, Enrique Guerra, se lanzó a mis brazos y dijo: —Por fin tú y Alicia hicieron las paces, mamá. Mis padres me felicitaron por haber entendido al fin que entre hermanas había que quererse y apoyarse. Alejandro, aliviado, dijo que por fin había dejado atrás el rencor y había entrado en razón. Yo apenas sonreí. Sí, esta vez sí había aprendido la lección. Iba a devolverle a Alicia mi lugar como hija de la familia García y darles a todos exactamente lo que querían.
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La Verdadera Sangre Pura

La Verdadera Sangre Pura

Los vampiros solo tomaban un compañero en toda su vida. Y aun así, mi esposo vampiro se negaba a reconocerme a mí, su consorte humana, unidos por un matrimonio de alianza. La noche de nuestro décimo aniversario de bodas, Jason trajo a otra mujer a mi cama. Llevaba puesto mi camisón, y esperaba una cría de él. Y en mi mano, yo sostenía una prueba de embarazo que acababan de confirmarme. —Sé razonable, Elena. Jessica lleva a mi cría en su vientre. Me necesita. Ve a dormir a la habitación de huéspedes. Lamento la molestia. Mi esposo protegió a la otra con una sonrisa pulida y caballerosa, aunque su mirada conservaba la misma indiferencia de siempre. Cuando me vio paralizada en la puerta, Jason asumió que haría lo de siempre: Gritar. Llorar. Exigirle que me explicara por qué seguía haciéndome esto. Pero no sabía que esta vez era diferente. El pacto de diez años se cumplió, y por fin lo iba a dejar para siempre.
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Cenizas de lo que fuimos

Cenizas de lo que fuimos

Estuve siete años con Bruno. Pero cuando lo acusaron y terminó en la cárcel, no dudé en dar media vuelta y desaparecer de su vida. Me refugié en los brazos de su mejor amigo, buscando un poco de paz. Cuando Bruno salió, volvió con más poder, más rabia… y me obligó a casarme con él. No le importó cómo: usó todo lo que tenía para hacerme suya otra vez. Para todos, éramos la pareja perfecta, el amor que lo aguantó todo. Pero nadie sabía que, cada noche, él llevaba a otra mujer a nuestra cama... incluso a mi propia hermana. Decía que ese era el precio por haberlo traicionado. Lo que Bruno nunca imaginó es que, mientras todos lo creían culpable, yo me metí en una red criminal para limpiar su nombre. Y que, para conseguir esa prueba, perdí un riñón y medio hígado. Lástima que... ya no me queda mucho tiempo.
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Mi Alfa Eligió a Mi Hermana, Yo Elegí a Su Rival

Mi Alfa Eligió a Mi Hermana, Yo Elegí a Su Rival

Una semana antes de nuestra Ceremonia de Marcaje, en la fiesta de un amigo de Ethan Stormwind, le dije que quería romper con él. Al escucharme, todos se rieron, pues sabían que durante los últimos seis años, mi objetivo en la vida había sido convertirme en su Luna. ¿Por qué querría romper con él si solo faltaba una semana para la ceremonia? Incluso Ethan pensó que estaba siendo irrazonable, y me cuestionó: —¿Solo porque el día de nuestra ceremonia tengo que llevar a Selene al curandero para que le hagan una revisión, estás haciendo un berrinche y quieres romper conmigo? Después de una breve pausa añadió: —Los dos somos adultos, ¿puedes comportarte de manera más madura? Podrías reprogramar la ceremonia. ¿Por qué insistes en ese día en particular? No tengo tiempo para tus escenas de celos. Asentí en silencio. Sí, algo tenía que cambiar, pero no era la fecha de la ceremonia, sino él. Yo iba a aceptar ser marcada por alguien más.
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Diez años en vano y un renacer

Diez años en vano y un renacer

En el instante en que explotó el laboratorio, Leonardo González corrió desesperado hacia la zona más alejada, donde se encontraba Victoria López, y la protegió con su cuerpo sin dudarlo. Cuando cesó la explosión, lo primero que hizo fue cargarla en brazos al hospital. Ni siquiera miró a la que yacía en el suelo, empapada en sangre—yo. Porque esa chica a la que él había criado durante dieciocho años, Victoria, ya le había ocupado el corazón por completo. Ya no había espacio para nadie más. Fui yo quien sobrevivió gracias a unos colegas que me llevaron al hospital. Tras salir de cuidados intensivos, con los ojos hinchados de tanto llorar, llamé a mi mentor. —Profesor, ya lo decidí. Acepto unirme al proyecto confidencial. No importa que partamos en un mes ni que no pueda contactar a nadie durante cinco años. Ese mes estaba destinado a ser el de mi boda soñada. Pero ya no quiero casarme. Ya no.
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Todas las Flores que No Fui

Todas las Flores que No Fui

Llevo diez años casada con Nicolás. He conocido a cada una de sus novias. Cada vez que se aburría y quería cambiar, yo era su mejor pretexto para terminar con ellas: —Si te casas conmigo, vas a terminar igual que ella. Nos acostumbraríamos tanto el uno al otro que se perdería toda la emoción. En nuestro aniversario de bodas, yo le secaba las lágrimas a la universitaria que acababa de dejar, mientras él llevaba a su nueva conquista al cine. Cuando se acabó el paquete de pañuelos, fue como ver un reflejo de mi pasado. Así que le pedí el divorcio. Su reacción fue de una confusión genuina, algo raro en él. —¿No vas a esperar un poco más? Tal vez lo nuestro pudo funcionar. Le dediqué una sonrisa vaga, sin responder, y compré un boleto de avión para cruzar el océano. Ya no podía esperar a que cambiara, así que decidí dar el primer paso.
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Segunda vida, otra cama

Segunda vida, otra cama

El Alfa al que amaba y su poderoso padre, el Rey Lycan, habían sido drogados con una Poción de Celo. Sin pensarlo dos veces, me subí a la cama del Rey. En mi vida pasada, me obligaron a ser la cura de Damien. A aparearme con él. A parir a sus cachorros. Pero él pasaba cada noche ante la tumba de ella, llorando a su "verdadera compañera", Isabella. Nunca volvió a tocarme. Cinco años después de nuestro apareamiento, tras una discusión, él se transformó en su forma lobuna. Nos despedazó, a mis cachorros y a mí, miembro por miembro. Estaba convencido de que yo había usado algún truco sucio para marcarlo, alejándolo de su verdadera compañera. Creía que era mi culpa que Isabella se hubiera ido con el corazón roto y que hubiera muerto en un "accidente". Cuando volví a abrir los ojos, había regresado. Estaba de vuelta en la noche en que fueron drogados. Esta vez, no sería la cura. Sería la Reina.
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La Dulce Amargura del Ramo de Lágrimas

La Dulce Amargura del Ramo de Lágrimas

El día de mi compromiso, él quiso irse solo porque Violeta Mendizábal quería comer empanadas caseras hechas por él. Intenté detenerlo, pero me respondió con una bofetada. —Solo es un compromiso, lo podemos hacer otro día. ¿Y si Violeta se queda con hambre? Incluso mi hermano me regañó, como si yo fuera la culpable: —Tú eres mayor que Violeta, ¿no puedes ceder un poco? No respondí. Solo me di la vuelta y lo dejé ir. Pensando que era solo una rabieta mía, no le dieron importancia, y cancelaron todos sus compromisos para poder pasear con Violeta por montañas y playas. Recién medio mes después se acordaron de mí. Cuando por fin intentaron contactarme, se enteraron de que ya había ingresado a un programa confidencial del Estado, un proyecto de investigación de armas estratégicas que duraría diez años… Y que no pensaba volver jamás. Entonces sí, el pánico los invadió.
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el Resplandor del Mañana

el Resplandor del Mañana

En una fastuosa fiesta, el joven heredero del sector declaró que la mujer con la que realmente quería desposarse era mi hermanastra en vez de mí. Me retiré con iniciativa y me casé con Leonardo Pérez, quien me quería durante muchos años. Después de casarnos, éramos felices y amorosos...Hasta que, al estar embarazada con gran esfuerzo, descubrí que en la leche que él me daba cada noche había contenido anticonceptivos. Y el collar de diamantes que guardaba en la caja fuerte, superficialmente destinado a pedirme matrimonio, llevaba grabadas las siglas del nombre de mi hermanastra, Olivia. Resultó que yo siempre había sido solo un obstáculo que él intentaba eliminar para su verdadero amor. Durante años fingió ternura solo para allanar el camino a mi hermanastra. Por más ingenua que fuera, en ese instante desperté por completo: una autorización de aborto, un acuerdo de divorcio… Leonardo y yo nos convertimos en extraños.
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Encantando al Heredero de la Mafia

Encantando al Heredero de la Mafia

En la fiesta de cumpleaños de mi esposo mafioso, Galvan, toqué uno de sus gemelos manchados de sangre y de repente adquirí la capacidad de leer la mente. Leí los pensamientos de Galvan. Él estaba pensando: «El cuerpo de Tracy es tan tentador. Mucho mejor que el de mi fría esposa». Tracy, su empleada, estaba con su novio en la quiebra, Reuben. Sus pensamientos destilaban desprecio: «Reuben es un inútil. Sus regalos son tan baratos. Una vez que lo bote, voy a estar con Galvan». Curiosamente, Reuben, el novio supuestamente inútil, en realidad pensaba: «La prueba de mi padre casi ha terminado. ¿Cómo le digo a Tracy que soy el heredero de la familia más grande de la mafia?». Fascinante. Galvan, el hombre junto al que estuve, parecía rico por fuera, pero el verdadero heredero había sido tratado tan injustamente. Levanté mi copa de vino y me acerqué con elegancia al pobre Reuben.
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